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Publicado: 30-11-2025
Publicado por: santamariamicaela
Hoy comienza el Adviento, un tiempo especial para prepararnos para la Navidad.

Santa María Micaela - Valladolid

Durante estas cuatro semanas, tenemos la oportunidad de vivir con más esperanza, paz y amor, y de hacer que nuestra luz interior brille con fuerza, reflejando el amor de Jesús. El Adviento es un tiempo de preparación y acción. A medida que nos acercamos al nacimiento de Jesús, podemos abrir nuestros corazones para recibirlo cada día, viviendo los valores que Él nos enseñó: generosidad, amor al prójimo y paz.


Siguiendo el ejemplo de Santa María Micaela, nuestra fundadora, estamos llamados a vivir con una mirada de compasión y servicio hacia los demás, especialmente hacia los más necesitados. Ella nos mostró cómo ser luz en el mundo, buscando siempre el bien de los demás y llevando la luz de Cristo donde más se necesita. El color morado es el color simbólico del Adviento, representando la espera, la reflexión y la preparación. Este color nos invita a abrir el corazón con esperanza, mientras nos preparamos para recibir a Cristo.

Además, en el tercer domingo de Adviento, se enciende una vela de color rosa, conocida como la vela de la alegría, que nos recuerda que la luz de Cristo está cerca y nuestra espera está llena de esperanza. Otro símbolo importante del Adviento es la corona de Adviento. Cada domingo se enciende una vela más, simbolizando cómo la luz de Cristo crece a medida que nos acercamos a la Navidad. La corona, hecha con ramas de pino o abeto, representa la vida eterna y la esperanza que nunca se apaga. 
De este modo, cada uno de estos signos nos invita a vivir el Adviento con mayor profundidad y a preparar nuestro corazón con serenidad y entusiasmo.

Podéis vivir este tiempo de Adviento juntos en casa y en el colegio valorando la belleza de lo sencillo: una sonrisa, un gesto de ayuda a un compañero, una palabra amable o compartir lo que tenéis con los demás.

En casa, podéis crear vuestra propia corona, encender cada semana las velas y dedicar unos minutos a reflexionar sobre la esperanza, la paz y la alegría, realizando pequeños actos de bondad y gestos de servicio hacia quienes más lo necesitan.

En el colegio, cada semana, al encender la vela de la corona, podéis recordar cómo los pequeños actos de generosidad y compañerismo hacen crecer la luz de Cristo en vuestra aula y comunidad. Con sencillez, cariño y atención a los demás, cada gesto cotidiano se convierte en una oportunidad para ser luz, alegría y esperanza para quienes os rodean.
Que este tiempo de Adviento nos anime a detenernos, mirar hacia dentro y preparar el corazón con sencillez y esperanza. Cada día es una oportunidad para crecer, compartir y dejar que nuestra luz interior brille en el colegio, en casa y con quienes nos rodean.

Acompañemos juntos este camino hacia la Navidad, viviendo como comunidad educativa los valores que nos unen y que dan sentido a estas semanas tan especiales.